Crónica de nuestro Centésimo Aniversario del inicio de la Revolución Mexicana o Como el Estado casi reprime a 50 estudiantes.

Publicado: noviembre 22, 2010 en Uncategorized

DIFUNDIR Y DENUNCIAR LO OCURRIDO

Inconformes y propositivos como jóvenes y estudiantes que somos, indignados por la guerra que de nuevo nos invade, por los más de 31 mil asesinados en ella, por los colgados, degollados y destazados cada vez más habituales, por la agresión a Darío Álvarez, estudiante de 1er semestre de sociología, baleado por un policía federal durante la onceava ‘Kaminata contra la muerte’ dentro del campus de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez; un nutrido grupo de estudiantes de diferentes universidades decidimos llevar a cabo una Jornada de Movilización en contra de la Militarización y en Solidaridad con Ciudad Juárez.

 

Esta jornada consistió en primer lugar en una caminata en la Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México, la cual se realizó el jueves 18 sin mayor problema; el segundo, acompañar la marcha la Jornada Nacional de Repudio al mal gobierno el viernes 19; y finalmente el día 20 de noviembre, centenario del inicio de la Revolución Mexicana; punto de partida de esta parte del relato.

 

De nuestro lado, decidimos en esta fecha alzarnos con las armas más poderosas que tenemos: la imaginación, nuestra palabra y un sinfin de razones que nos asisten; salimos a enfrentar al desfile militar que se impuso sobre la ciudad y así, representar en 5 breves minutos, el asesinato de una indígena que pide dignidad, un trabajador que pide trabajo, una mujer que no quiere más abusos y un estudiante que clama educación, todos a manos de un policía federal y un militar; la puesta concluye con una invitación a la reflexión

 

La puesta se montó alrededor de 11 ocasiones sobre Av. Juárez, a la altura del hotel Hilton, del Hemiciclo a Juárez y en diversos puntos de la explanada del Palacio de Bellas Artes; la recepción de la gente fue en general muy buena, hubo aplausos y felicitaciones, es evidente que el descontento que expresamos es generalizado y el acercamiento con la gente fue directo y sincero; incluso, cuando algún estudiante de la Facultad de Estudios Superiores de Acatlán (UNAM) nos gritó que ‘nos pusiéramos a trabajar’, fue el mismo público quien salió en nuestra defensa. Así, todo marchaba como debía, con públicos que en algún momento llegaron a ser de más de 100 personas, habremos sido vistos por unas 800 en ese lapso.

 

A media tarde, nos encaminamos hacia la explanada del Museo Nacional de Antropología e Historia, a encontrarnos con diferentes colectivos de estudiantes de la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Autónoma Metropolitana, ahí se decidió montar nuestra puesta en el Monumento a la Revolución, para lo que haríamos una breve marcha desde el Ángel de la Independencia; nos subimos a un camión, pagamos tod@s el pasaje, y llegamos al Ángel.

 

Tomamos uno de los carriles centrales de Reforma con lo que elementos de la Policía del Distrito Federal comenzaron a caminar a nuestros costados, de pronto, a medio camino entre las glorietas del Ángel y de La Palma, un primer grupo de alrededor de 25 policías nos obstruyeron el paso; conscientes y dialógicos, decidimos subir a la banqueta y continuar nuestro camino, a lo que los policías respondieron obstruyéndonos la circulación en las áreas peatonales y comenzando a rodearnos.

 

La policía del Distrito Federal, nos secuestró, nos privó ilegalmente de nuestra libertad y obstruyó nuestras libertades de tránsito y manifestación en el Paseo de la Reforma, en el Centenario de la Revolución; las negociaciones comenzaron, un compañero leyó el texto de la Constitución Mexicana que la autoridad estaba violando, la tensión y la aprehensión no dejaban de subir; tampoco lo hacía la adrenalina con cada grupo de uniformados que se sumaban a nuestro alrededor; deben haber sido cerca de 80 elementos para un grupo de poco más de 50 estudiantes.

 

Se nos dijo que no podíamos llegar al monumento a la Revolución pues ahí se preparaba todo para su reinauguración a cargo del Jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, jefe supremo de quienes nos acorralaban; en algún momento se manejó el Hemiciclo a Juárez, pero tampoco, ahí se llevaba a cabo el acto político a cargo de Andrés Manuel López Obrador’, ambos ‘líderes’ de la izquierda mexicana y precandidatos a voces a la Presidencia de México. Finalmente nos dijeron -Al Ángel-; y al Ángel fuimos de vuelta.

 

Caminamos al Ángel, en una manifestación en contra de la violencia y la militarización, en solidaridad con los estudiantes balaceados, secuestrados, golpeados y reprimidos de Ciudad Juárez y otros lugares, en contra de la criminalización de la protesta y de la juventud; marchamos por Reforma rodeados de policías; y al menos 10 patrullas; en ese momento.

 

Gritábamos, nos enfurecíamos; la fuerza de la razón y el diálogo de la juventud, del estudiantado, de los universitarios críticos y conscientes fue acordonada por la fuerza bruta y numérica del Estado, junto a la embajada gringa fue lo mismo; se denunció el sufrimiento en Palestina, la guerra en Irak y Afganistán, por que sí tocan a un@, nos tocan a todos, aquí y donde sea.

 

En un momento, con la coordinación que nos caracteriza, existimos como jóvenes, corrimos y no nos alcanzaron; las pésimas condiciones físicas y las deficiencias alimentarias en que los mantiene su estatús, no permitió a la policía alcanzarnos, al grito de un Goya y un Huelum nos detuvimos un poco después y seguimos en nuestra manifestación bajo las miradas recelosas de aquellos a quienes hicimos desquitar un poco más su deprimido salario.

 

Llegamos al Ángel, pero una vez más no nos dejaron avanzar; de pronto pasó; el tiempo tomó otra velocidad y otra atmósfera, se volvió denso y pesado; llegaron los granaderos, fuerzas antidisturbios del gobierno de la Ciudad; y entonces se detuvo por completo, mientras el sonido de sus escudos retumbaba en el piso y en mis oídos y veía su expresión fría, sus cascos, y sus toletas guardadas junto a la perspectiva del atardecer bajo un Ángel que nos recuerda las libertades adquiridas con la sangre de nuestros pueblos, una postal fría, un momento terrorífico.

 

El pánico se desató cuando nos comenzaron a replegar a la banqueta, unos corrieron rumbo al hotel Sheraton-María Isabel y escaparon; otros fuimos a las banquetas y jardineras del paseo de la Reforma y nos quedamos ahí, sintiendo la presión de un grupo de granaderos rodeándonos, protegidos y armados, solo quedábamos una treintena.

 

En ese momento, otro lapsus, una compañera los vió venir y nos anunció, otro cuerpo entero de granaderos llegó cerrándose en 5 filas sobre nosotros 30, había también muchas patrullas y dos camiones de la Red de Transporte de Pasajeros obstruyendo la vista desde Reforma, una de las avenidas más turísticas y transitadas de la Ciudad.

 

El ambiente era extremo para entonces, rodeados, algunos quisieron sentarse, exponiéndose a ser golpeados y detenidos fácilmente, la represión y el miedo se sentían en el aire, y de pronto sucedió lo a mi entender es una de las grandes estrellas de la jornada; se montó una vez más el acto teatral; rodeados por granaderos, interpretamos frente a ellos la mirada que el otro, nosotros, tenemos de ellos, el militar y el federal haciendo violentas revisiones a los personajes, asesinándolos después, una mujer que llora, se desgarra en lamentos y los llama asesinos, al final, un sujeto de a pie, como tu y como yo, es también masacrado, pues no hay ya quien lo defienda.

 

Ver la reacción de los granaderos fue impresionante, fue secuestrarlos a ellos como ellos a nosotros, fue denunciar su abuso en su cara, fue tocar fibras sensibles, humanas, en ellos; hay un vídeo que pronto se tendrá en línea en el cual podrán apreciarlo mejor; en todo caso fue en mi opinión el mejor montaje del día.

 

Finalmente nos dejaron ir; en una cadena salimos gritando y continuamos hacia Metro insurgentes atravesando el corazón de la Zona Rosa, con algunos policías todavía, pero eso sí con nuestras consignas a viva voz, Juárez, Juárez no es cuartel, fuera ejército de él / No estamos tod@s, faltan l@s muert@s / sí tocan a uno, nos tocan a todos, Darío, Darío,Darío somos todos / ¿Por qué?, ¿Por qué?, ¿Por qué nos asesinan?, Sí somos la esperanza de América Latina / Otra vez, el mismo cuento de antes, no somos sicarios, somos estudiantes / 10 policías por cada estudiante, es el centenario del gobierno farsante.

 

Llegamos al Metro Insurgentes, una última representación, Telesur grabando, breves posicionamientos, y algunos desencuentros, al final nos fuimos, alterados pero completos.

 

Para 50 peligrosos estudiantes armados con la palabra y el diálogo, el Gobierno del Distrito Federal destinó esa tarde alrededor de 100 policías, unos 100 granaderos, unos 30 elementos de tránsito y alrededor de 20 vehículos, entre patrullas, camiones de granaderos y de la Red de Transporte de Pasajeros del DF.

 

El GDF montó un operativo para detener una pequeña puesta en escena y una manifestación totalmente pacífica de jóvenes estudiantes en contra de la militarización, la violencia, la represión, la violación de libertades y derechos ciudadanos, el asesinato de nuestros iguales, la criminalización de la protesta, la juventud y el estudiantado, contra la falta de democracia, participación y oportunidades de vida; este es el verdadero México 2010.

 

Es pavoroso vivir en un país así, y es responsabilidad de cada quien hacer algo para cambiarlo, antes de que sea demasiado tarde; hoy en México estamos de nuevo en guerra, sin embargo esta no es una guerra de los pueblos, aunque sean ellos quienes ponen los muertos, es una guerra producto de los intereses económicos y políticos de los cárteles en México, Estados Unidos y de los gobiernos de ambos países.

 

No es una guerra que queramos, no es una guerra necesaria; el narcotráfico no se acabará matando a los sicarios, detrás de ellos hay una horda de seres humanos que viven en la total precariedad, sino en abrir oportunidades verdaderas para los pueblos y las personas y no para las empresas y capitales como se hace hoy en México. Para que la gente no tenga que abandonar su tierra hacia el norte, dedicarse al crimen o al narcotráfico se necesita Educación, Trabajo, Paz, Autonomía y muchas otras condiciones que no interesan a este gobierno.

 

Actuemos ahora, antes de que sea demasiado tarde.

 

Asamblea Interuniversitaria, convoca la Coordinadora Estudiantil contra la Militarización y en Solidaridad con Ciudad Juárez. Auditorio Lenin, martes 23 de noviembre, 14:00 hrs, Escuela Superior de Economía del Instituto Politécnico Nacional, Casco de Santo Tomás, metro Normal. México DF

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